Los datos del paciente se copian a mano desde el PDF que escupe el equipo.
La IA lee el archivo y rellena la ficha. El mesón confirma, no transcribe.
Electrocardiogramas, Holter de arritmia, MAPA, ecocardiogramas y poligrafía del sueño: tú tomas el examen, nuestros médicos lo informan y firman, y el paciente lo descarga solo. En horas, no en días. Sin contratar un cardiólogo de planta.
Operando hoy en centros médicos de Chile. Tú no instalas nada ni contratas médicos: nos mandas el examen y listo.
Pero ahí vive. El archivo sale del equipo, alguien lo manda por mensajería, otro alguien transcribe a mano y el paciente llama a preguntar. Nadie miente: simplemente no hay un lugar donde el examen exista completo. Esto es lo que cambia, punto por punto.
Los datos del paciente se copian a mano desde el PDF que escupe el equipo.
La IA lee el archivo y rellena la ficha. El mesón confirma, no transcribe.
El examen viaja por correo o WhatsApp, fuera de todo registro y de toda auditoría.
Todo ocurre dentro de la plataforma, con autor y hora en cada paso.
Un archivo puede caer en la ficha equivocada y nadie se entera hasta que es tarde.
Si el RUT del documento no coincide con el paciente, el examen se rechaza solo y explica por qué.
El informe se redacta en Word, se firma en otro programa y se reenvía por correo.
Se redacta con plantilla, se firma ahí mismo con valor legal y queda liberado.
El paciente llama al mesón a preguntar si su examen ya está.
Entra con su RUT y el folio de su voucher, y lo descarga él mismo.
Para saber qué falta hay que perseguir al médico por teléfono.
Cada examen lleva su reloj a la vista: qué espera, hace cuánto y con quién.
El reporte del mes se arma a mano, planilla contra planilla.
Volumen, tiempos y carga por médico salen de la misma base con la que se trabaja.
Cargar un PDF es fácil. Lo difícil es sacarle los datos y, sobre todo, darse cuenta cuando el archivo no corresponde al paciente que está en pantalla. Examia compara el RUT que viene dentro del documento con el de la ficha antes de dejarlo entrar.
El examen queda en estado Rechazado con el motivo escrito, en vez de aterrizar silenciosamente en la ficha de otra persona. Desde ahí el centro puede reprocesarlo o, si sabe que el archivo está bien y el problema es otro, forzar su ingreso dejando constancia de quién lo autorizó.
Los datos de esta demostración son de ejemplo. Ningún paciente real aparece en este sitio.
No son módulos que se venden por separado: es una sola plataforma donde el examen recorre todo su camino sin salirse nunca del registro.
Validación de RUT real, con soporte para pasaporte y documento extranjero cuando el paciente no tiene RUN. Previsión FONASA, Isapre o particular.
PDF, ZIP, RAR y DICOM según el tipo de examen. La carga masiva admite hasta diez archivos por vez, 25 MB cada uno y 100 MB en total.
Extrae datos del paciente, mediciones y hallazgos clasificados por guías clínicas, con nivel de riesgo y acción sugerida. Y verifica que el RUT del documento sea el del paciente.
El documento original a la izquierda, la redacción a la derecha. Con plantillas de informe propias de cada organización y por tipo de examen.
Firma electrónica conforme a la Ley 19.799: solo el médico asignado redacta y firma. Quién cargó, asignó, firmó y descargó queda en un registro que no se edita.
Entra con su RUT y el folio que se le imprime en el mesón, y descarga su informe. Si prefiere tener cuenta, la activa con un PIN. El voucher lleva código QR.
Volumen por período, tiempos por estado, carga por médico y por centro. Sale de la misma base con la que se trabaja, así que no hay dos verdades.
Cada organización trabaja con su propio logo y su propio color, y sus datos quedan aislados de los de cualquier otra. Opcionalmente, también entre sedes.
Una API para que un laboratorio o un sistema externo cargue pacientes y exámenes por su cuenta, autenticándose con credenciales de servicio.
Partimos por cardiología —es donde la lectura con IA llega más profundo— y la plataforma recibe exámenes de otras especialidades: laboratorio e imagenología llegan hoy por integración, y un tipo abierto recibe lo que no está en la lista.
La demora casi nunca está en el acto médico: está en el traslado del archivo, en la transcripción y en esperar que alguien avise. Así se ve el recorrido cuando todo eso desaparece.
08:12En el mesón
Se busca por RUT, se abre el encuentro y se sube el archivo del equipo. La IA lo lee, ordena las mediciones y confirma que el documento es de ella. Nadie transcribió nada.
10:40En la bandeja
El examen espera asignado, con su reloj a la vista. El documento original queda a la izquierda, la plantilla a la derecha, y lo escrito se va guardando solo.
12:03Firmado
Firma electrónica con valor legal, sin salir de la pantalla. La autoría y la hora quedan en el expediente, y el aviso a la paciente sale solo.
12:07Entregado
Entra con su RUT y el folio del voucher que se llevó impreso, y baja su informe firmado. Nadie llamó al mesón a preguntar si ya estaba.
Recorrido ilustrativo. Nuestra estimación interna es que la transcripción de un examen pasa de unos 30 minutos a menos de uno; es una estimación propia del equipo, no una medición auditada, y la publicamos como tal.
Según lo que necesites: que informemos por ti, que te arrendemos la plataforma para que informes tú, o que pongamos a salvo tu archivo histórico.
Tú tomas el examen y nos lo mandas. Nuestros médicos lo informan y lo firman, y el paciente lo descarga solo. Sin contratar especialistas ni cubrir turnos.
Para centros médicosSi tu empresa ya informa exámenes y opera con WhatsApp y planillas, te arrendamos la plataforma con tu marca, tus centros y tus médicos. No desarrollas nada.
Para empresas que informan¿Vas a apagar un sistema viejo o te quedaste sin proveedor? Rescatamos tu histórico y lo custodiamos, con los diez años de retención que exige la ley cubiertos.
Ver cómo funciona¿Eres médico y quieres informar con nosotros? Esa es la otra puerta: súmate a la red.
No. Examia trabaja con el archivo que tu equipo ya genera —el PDF, el ZIP, el DICOM—. No reemplaza al electrocardiógrafo ni al Holter: recibe lo que producen.
No, y es importante ser claro en esto. La IA lee el documento, estructura los datos, clasifica hallazgos según guías clínicas y avisa si el archivo no corresponde al paciente. El diagnóstico y la firma son siempre de un médico, y queda registrado cuál.
Es el caso más común, no la excepción. En el mesón se le imprime un voucher con un folio y un código QR; con eso y su RUT entra al portal y descarga su informe. No necesita crear cuenta ni recordar contraseña.
Se registra con pasaporte o con documento de identidad extranjero. La validación de dígito verificador se aplica solo al RUN chileno.
En la infraestructura de la plataforma, con los datos de cada organización aislados de los del resto. Los exámenes firmados y entregados, sus encuentros y el registro de auditoría se conservan un mínimo de diez años, como exige la normativa de ficha clínica.
Sí. Una organización puede tener varios centros médicos, y se puede decidir si los centros comparten pacientes y exámenes entre ellos o si cada uno ve solo lo suyo.
Depende del volumen y de cuántos centros y médicos participen, así que lo conversamos caso a caso en vez de publicar una tabla que no le sirva a nadie.
Escríbenos por WhatsApp o agenda una reunión y en la misma conversación te damos un número.
Se migran. Ya lo hemos hecho: hay organizaciones operando en Examia cuya historia venía de un sistema anterior y se cargó completa antes de partir.
Una conversación de veinte minutos alcanza para saber si esto te sirve. Si no te sirve, te lo decimos.
También puedes escribirnos a contacto@examia.cl